miércoles, 29 de mayo de 2019






AUTOESTIMA Y ESAS COSAS...




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Me decía el otro día mi amigo Paco, que él, por mucho que se miraba al espejo, no dejaba de ser Paco. Cuando me lo dijo, así a pelo, me quedé un poco rayado:
  - ¿ Eh...? Mmmm... ¡Explícate Paco, que no te pillo!
  - Sí tío, lo que oyes. Ya me he zampado todos los ejercicios de este libro, que dice que todas mis repuestas se encuentran en el espejo...Que todo está dentro de mí. y que me dará las soluciones  que necesito para enderezar mi vida. 
- ¡Ah..! Pero tu vida... ¿estaba torcida?
- Pues parece que sí. He descubierto que no estaba desarrollando mi verdadero yo...
- ¿Pero me hablas en serio...? 
  
Hasta ese momento creía que era uno más de los chistes subrealistas de Paco. Pero no: Paco se había contagiado de esta nueva religión en dónde, de forma sobrenatural, todos los deseos se ven cumplidos por el mero hecho de desearlo. Este pensamiento mágico, sería de gran consuelo, si no llevara aparejada la enorme carga de considerar que, por lo tanto, todo es mi responsabilidad: si no logro tal objetivo, me mejoro en este aspecto o cumplo determinado sueño, es porque no "pienso correctamente". El problema es que esto, como todo error, puede contener una parte de verdad.

Pero el error en todo esto, el error de fondo, puede ser el resultado de una cuestión puramente semántica, al confundir autoestima y auto-confianza. Falsa sinonimia en este caso, porque estima de estimar, puede significar aprecio, consideración, afecto; pero también juzgar, medir,considerar, pensar; y querer, amar, admirar y respetar. Por lo tanto la autoestima sería más bien medirnos, observarnos, conocernos y, tras ello, amarnos y estimarnos (ahora sí). Porque solo se puede amar lo que se conoce y acepta. Incluida la aceptación de nuestras limitaciones y defectos. La autoconfianza, el confiar en mi mismo, es otra cosa. Es el conocimiento del dominio de determinada cualidad o habilidad. Pero te recuerdo que la confianza, con o sin "auto", puede ser traicionada: en este caso por la realidad, que es tozuda, o por nosotros mismos, que también. 

Paco cree que siguiendo el llamado de su corazón, esto es, guiándose exclusivamente por los sentimientos y emociones, por los deseos y expectativas, el universo conspirará a su favor. A ver si nos centramos, Paco: tú que sacaste el bachillerato con nota...¿recuerdas el tamaño del universo? ¿recuerdas tu lugar en él?  ¿Recuerdas también que hay otros Pacos y Pacas? 7000 millones más o menos. Lo que quiere decir que el universo tiene que conspirar en 7000 millones de direcciones diferentes, sin contar con nuestros primos galácticos. O sea... ¡millones de voluntades que consideran que su criterio y su felicidad son los únicos valores seguros!

No. No podemos ser felices totalmente y todo el tiempo. Hay malestar, dolor, miedo y tristeza. Y también renuncias, limitaciones y defectos. Y con todo ello, coordinados con nuestra Libertad, armonizando nuestros sueños con nuestras capacidades, debemos sobrevivir. Lo único que podemos prever, en cualquier caso, es el no tropezar en la misma piedra en la que tropezamos ayer. Con eso ya podemos estar medianamente satisfechos. La vida ya nos traerá nuevas piedras en las que tropezar. Y ahí, la magia no ayuda mucho: lo único que hace es recubrir las piedras de pintura invisible. Incluso a veces, a un alto precio, disimula el dolor y el miedo. Pero "arreglar", lo que se dice arreglar, no arregla nada, porque no hay nada que arreglar. 

Lo que sí reconozco es el desarraigo, el vacío, la sensación de "no estar en casa", el saber que "somos otra cosa"... ¡Pero eso es fantástico, Paco! ¡Lo sientes porque estás vivo! El hambre de infinito y de eternidad no puede ser satisfecha con técnicas. Si un libro de autoayuda tuviese la solución, se habría escrito solo ese. No. Ese hambre solo se cura con Amor. Aunque si creemos que el Amor es un sentimiento, estamos otra vez en el principio, porque nunca encontraremos el Amor sobre unos sentimientos siempre cambiantes...

Yo no tengo consejos que darte ni puedo ofrecerte mas ayuda que la de estar cerca. Lo que sí tengo es mucho cuento. Tanto como para perderme en las "metamorfosis de Picktor", ir "en busca del tiempo perdido", decadente, de Marcel Proust, o jugar con el "Espacio y Tiempo" de Juan Ramón Jiménez. Tiempo, tiempo, tiempo... Es nuestra única propiedad, Paco: el tiempo. Y contra o a favor del tiempo, no hay magia que valga. ¡Y , además, está muy bien ser Paco! A mí, al menos, me gusta el Paco que conozco. Y a la gente que lo quiere, también.









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